Memorias de un Profesor de Conservatorio

Por

Jaume Fàbregas Marcet, D.M.A., alumno del Conservatorio de Sant Cugat del Vallès, desde su fundación en septiembre de 1977, y profesor del mismo centro (interino en fraude de ley) desde septiembre de 2004, con algunas sustituciones puntuales a mi profesor de piano en dicho centro durante los años 90 del siglo XX.

En septiembre de 1977 mi madre María Gracia Marcet me inscribió en la nueva Escuela de Música de Sant Cugat del Vallès que empezaba su andadura en el edificio de Correos de la Rambla Can Mora de Sant Cugat del Vallès.

Después de un año de estudios de solfeo y flauta dulce, el curso preliminar, con el profesor Francesc Claverol y la profesora Montserrat Calduch, de los que guardo un recuerdo entrañable, en septiembre de 1978 empecé oficialmente los estudios de piano, curso preliminar, al mismo tiempo que realizaba el primer curso de solfeo, con los famosos métodos de Solfeo y Teoría del Conservatorio del Liceo de Barcelona. Este decalaje de un curso entre el solfeo y el instrumento era habitual en el plan de estudios del 66.

En este segundo año desde el nacimiento de la escuela de música de Sant Cugat nos trasladamos al edificio de la Casa de Socorro, debajo de la Plaza del Rey Juan Carlos I, donde actualmente está el Passeig Francesc Macià.

Los dos métodos de solfeo y flauta dulce que usamos en el curso preliminar eran los métodos editados por el mismo Francesc Claverol, métodos muy entrañables que todavía conservo con cariño.

También recuerdo los dos métodos de piano usados en aquel curso preliminar de piano, Beyer y Wird.

En realidad, ya había recibido clases particulares de piano, junto a mis hermanas Mei y Andrea, en el domicilio de la profesora Concha Cardona Gamio en Sant Cugat, aunque en aquella época no la llamábamos Concha sino que para nosotros en casa era “la María de Piano”, una profesora que nos transmitió un gran amor por la música que perdura hasta nuestros días. Todavía nos encontramos algunos días paseando a nuestros perritos por el Parc Central de Sant Cugat.

Durante este período, también me inicié en el estudio de la guitarra, actividad extraescolar que realicé en el Colegio Maristas de Rubí en el que estudié la E.G.B., centro que ofrecía la asignatura de guitarra extraescolar durante los lunes, miércoles y viernes de 13 a 14h, iniciativa que ahora con la perspectiva de los años me parece absolutamente genial. Los profesores eran el señor Rafael Arrebola y su hija Lidia Arrebola. Rafael Arrebola también fue profesor de guitarra de Sergio Dalma. Rafael Arrebola normalmente daba las clases de guitarra tocando el laúd. Para culminar estos años de estudio de guitarra extraescolar, me examiné del Grado Elemental de Guitarra en el Conservatori del Liceu el año 1983. También tengo un recuerdo muy entrañable de los festivales de Canción Respuesta y de Navidad que se organizaban en el colegio Maristas y en el Casino de Rubí, donde Rafael y Lidia hacían un gran despliegue de recursos para que unos niños pudiéramos tocar como una auténtica banda de rock profesional dos veces al año. Estos festivales también nos ofrecían el reto de componer una canción para estos dos festivales anuales.

Continué mis estudios de solfeo, teoría y piano, y al cabo de unos años complementé los estudios de piano con los de violín, de la mano de la profesora Sara Bolaños, con la que todavía estoy en contacto en la actualidad y que me transmitió un gran amor por el violín y por la música en general. También me ha aportado un gran apoyo y comprensión durante los últimos diecinueve años como profesor interino del conservatorio.

Después de unos años en la Casa de Socorro, la Escuela de Música de Sant Cugat se trasladó al tercer piso de la Casa de Cultura de Sant Cugat, ubicación privilegiada, a escasos metros, y con unas preciosas vistas, y el acompañamiento del sonido de las campanas del Monasterio de Sant Cugat.

Allí estudié Canto Coral con el profesor Pep Prats, quien me introdujo a los cursos de dirección coral del Orfeó Manresà, donde adquirí mis primeras nociones de dirección y de dirección coral específicamente.

En la ubicación de la Casa de Cultura de Sant Cugat estudié piano con Lluís Pérez Molina, quien me introdujo a un nivel de exigencia muy superior al que conocía hasta aquel momento y que me transmitió aquel amor vocacional por la docencia mucho más allá de lo laboral, haciéndome un seguimiento durante los veranos, de manera completamente altruista, en su estudio de Barcelona.

Durante aquellos veranos también trabajé como pianista de cocktail en el Hotel Bahia de Roses (Hesperia), en la Costa Brava, y también acompañé al Esbart Sant Cugat en su actuación en el Palais de Beaulieu de Lausanne, en Suiza, durante el verano de 1986, promocionando la candidatura de Barcelona para los Juegos Olímpicos de 1992, que contó con la asistencia del presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, y su mujer Marta Ferrusola.

Con el Esbart Sant Cugat también actué en el espectacular Centre Cultural de Terrassa.

Después de completar el Grado Medio de Piano en el Conservatorio del Liceu de Barcelona, en 1986, realicé los estudios de Grado Superior de Piano como alumno oficial del Conservatorio del Liceu, en la clase del profesor Ramon Coll, pianista de un virtuosismo y una técnica desbordante, con influencias de la escuela francesa y rusa.

Después de completar los estudios de Grado Superior en el Liceu de Barcelona me trasladé a París donde complementé mi formación como pianista de la mano de la pedagoga francesa Monique Deschaussées. Agradezco a la parroquia de Saint Ferdinand des Ternes que me dejó practicar en el piano de la cripta de dicha iglesia durante mi estancia en París. Los dos sacristanes de dicha parroquia eran españoles.

En 1995 realicé el servicio militar obligatorio en Cuartel de Instrucción de Marinería del Ferrol (La Coruña, Galicia). Es una etapa de la que guardo un recuerdo muy entrañable, en la que el Ayuntamiento de Ferrol me facilitó poder ir a practicar con el piano de cola de la Casa de Cultura del Ferrol durante todas las tardes de mi servicio militar, realizando dos recitales de piano al finalizar el mismo. El Almirante asistió al concierto y realizó un precioso retrato a bolígrafo mientras yo tocaba el excelente piano de cola de la Casa de Cultura de Ferrol con el uniforme de marinero, dibujo que todavía conservo con cariño. Durante mi estancia en Ferrol también pude asistir como oyente a las clases de trompeta del Conservatorio de Ferrol, donde encontré un gran ambiente que me animó mucho en mis estudios de piano y trompeta. Paralelamente toqué el órgano en los oficios religiosos de la capilla del Cuartel de Instrucción de Marinería de Ferrol. Al final de los dos recitales de piano en la Casa de Cultura de Ferrol interpreté ‘Il Silenzio’ a la trompeta, como bis. Esta etapa del servicio militar en el Ferrol también me permitió asistir a varios cursos de trompeta impartidos por el profesor José Ortí en Ferrol y La Coruña.

Como anécdota profética, durante este período, el peluquero del Cuartel de Instrucción de Marinería dijo “vas a ser como Achúcarro” y en septiembre de 1996 recibí la carta de aceptación en la Southern Methodist de Dallas en la clase del maestro Joaquín Achúcarro, que recientemente ha celebrado su 90 aniversario con una gira internacional de recitales de piano. Aunque pueda intuir que una parte de la opinión pública me pueda juzgar por no haber conseguido desarrollar una carrera más prolífica como concertista de piano, mi opinión personal es que todo lo que he aprendido de grandes maestros lo llevo dentro de mí, y tanto lo puedo transmitir interpretando una de las grandes obras del repertorio pianístico clásico, como tocando una canción popular a guitarra y voz en las calles de Sant Cugat delante de un grupo de niños en verano. Cuando una persona interpreta una pieza de música para ti, te está abriendo una parte de su corazón, no es un concurso ni una carrera deportiva y hay escuchar también con el corazón, no sólo con los ojos y los oídos.

En enero de 1996 empecé los estudios de Artist Certificate en Piano Performance en la prestigiosa Meadows School of the Arts de la Southern Methodist University de Dallas, Texas, bajo la guía del excelente maestro y concertista español Joaquín Achúcarro. Esta es quizás la época de la que guardo un recuerdo más entrañable de toda mi vida. Después de completar el Artist Certificate en 1997 realicé los estudios de Master of Music en Piano Performance en la misma universidad, bajo la guía de los profesores Dra. Carol Leone y Dr. David Karp.

En agosto de 1999 empecé los estudios de doctorado (Doctor of Musical Arts in Piano Performance and Literature) en el Creative Arts Center de West Virginia University, bajo la guía del Dr. Peter Amstutz. Completé el doctorado en mayo de 2002.

Fui profesor de Piano del Taller de Músics entre 2002 y 2004, el primer trabajo que tuve al regresar después de seis años y medio estudiante en Estados Unidos, y fui alumno de Piano, Canto y Trompeta, entre 1993 y 2002, en diferentes períodos y especialidades:

• Piano Jazz, con el Profesor Antoni-Olaf Sabater, invierno y primavera de 1993

• Canto, Profesor Xavi Garriga, otoño de 1994 y julio de 2002

• Trompeta, Profesor Jürgen Scheele, julio de 1997.

Desde que me infecté de ‘guitarritis’ después de escuchar el Festival de Jazz Manouche en Can Sumarro, L’H, en junio de 2017, la guitarra ha sido mi terapia y me ha ayudado a llevar la vida de forma más positiva

En 2004 ingresé como profesor de trompeta en el mismo Conservatorio de Sant Cugat (escuela de música en aquella época) donde había iniciado mis estudios en 1977, aunque ahora como profesor en la ubicación de la Plaça Victòria dels Àngels al lado del Teatre-Auditori de Sant Cugat.

También trabajé como organista del Monasterio de Sant Cugat, entre 2002 y 2006.

Al poco tiempo de trabajar como profesor de trompeta amplié mi jornada con clases de piano y también realicé los acompañamientos para los instrumentos de metal, especialmente la trompeta, durante los primeros catorce años como profesor del centro. Hace unos cuatro años después de recibir confirmación de mi continuidad como pianista acompañante de los instrumentos de metal del conservatorio en julio, solicitar confirmación de las horas dedicadas a ello en septiembre y no recibir ninguna respuesta, en noviembre me enviaron un mail informándome de que ya no realizaría los acompañamientos de los instrumento de metal, de manera algo dudosa a mi entender, ya que no me pareció ético abrir nuevas convocatorias a profesores acompañantes cuando el centro contaba con bastantes profesores de piano a jornada parcial y en estado de interinaje de larga duración, en fraude de ley, aunque puedo comprender el deseo del centro de tener pianistas acompañantes a tiempo completo, que no tuvieran la jornada compartida con la docencia del instrumento. Poder complementar la docencia instrumental del piano con el acompañamiento era muy enriquecedor y, además, en mi condición de profesor de piano e instrumentos de metal simultáneamente, al realizar los acompañamientos podía ayudar a los alumnos de metal en cuanto a técnica respiratoria, técnica instrumental, relajación muscular, conocimiento profundo del repertorio del instrumento, etc.

Tuve el privilegio de contar con un alumno de trompeta graduándose como alumno de la primera promoción del Grado Profesional de Trompeta del Conservatorio, Daniel A., de Rubí, que representó un importante estímulo para el aula de trompea del conservatorio y la escuela de música.

También conservo entre mis recuerdos más apreciados, un alumno de piano, Isaac S., que ha realizado la totalidad del itinerario desde el nivel elemental hasta completar el Grado Profesional de Piano, con una discreción, y una autosuficiencia admirables. No recuerdo haberle tenido que recordar o presionar de ninguna manera durante sus diez años de estudios para que practicara en casa, y realizó todos estudios sin contar tan siquiera con un piano acústico, sino sólo un teclado digital.

Uno de los episodios que sí me quedó un poco marcado por parte del centro fue el curso en que una compañera de su grupo de cámara cursó baja del centro una semana antes de la evaluación de febrero, y los otros dos miembros del grupo tuvieron que aprender una nueva obra en una semana y presentarla a examen. Considero que era un factor que escapaba a su control voluntario y habría sido más lógico evaluarlos interpretando las dos partes de los dos alumnos del trío que quedaban, o que un profesor o colaborador hubiese interpretado la parta de la alumna que cursó baja. Como tutor no pude hacer nada al respecto a pesar de la insistencia en la importancia del rol del tutor.

Desde diciembre de 2019 formo parte del proyecto ‘Músics de Carrer’ de Sant Cugat del Vallès. Tengo que confesar que la primera vez que ví este proyecto me pareció un poco repelente el hecho de regular una cosa tan popular como el tradicional fenómeno del músico de calle, pero después de formar parte del mismo reconozco que aprecio las ventajas de tocar de manera organizada, con un horario, evitando peleas entre músicos, molestias a los vecinos, etc.

Jaume Fàbregas Marcet, Doctor of Musical Arts in Piano Performance and Literature, Creative Arts Center, West Virginia University, May 2002.

Última modificación: lunes 5 de septiembre de 2022 – miércoles 21 de septiembre de 2022.